sábado, 30 de marzo de 2013

Autoestima

Muchas veces, he hablado en este blog, acerca de buscar un lugar en el mundo, de lo importante que somos y a veces no lo sabemos de concentrarnos en nuestras fortalezas, y dejar a un lado nuestros miedos, asumir nuevos retos, y tener fe en nosotros mismos, si aún no te he convencido, me gustaría dejarte una bonita narración que puede abrir tus ojos, y darle un nuevo panorama a tu vida.
 
Un guerrero indio encontró un huevo de águila en el tope de una montaña, y lo puso junto con los huevos que iban a ser empollados por una gallina. Cuando el tiempo llegó, los pollitos salieron del cascarón, y el aguilucho también. Después de un tiempo, aprendió a cacarear al escarbar la tierra, a buscar lombrices y a subir a las ramas más bajas de los árboles, exactamente como todas las gallinas.
Su vida transcurrió en la conciencia de que era una gallina. Un día, ya vieja, el águila estaba mirando hacia arriba y tuvo una visión magnífica. Un pájaro majestuoso volaba en el cielo abierto como si no necesitase hacer el más mínimo esfuerzo. Impresionada, se volvió hacia la gallina más próxima y le preguntó:
—¿Qué pájaro es aquel?
La gallina miró hacia arriba y respondió:
—¡Ah! Es el águila dorada, reina de los cielos. Pero no pienses en ella: tú y yo somos de aquí abajo.
El águila no miró hacia arriba nunca más y murió en la conciencia de que era una gallina, pues así había sido tratada siempre.
 
 
Cuantos de nosotros, vamos por la vida sin saber quiénes somos, cuantos nos hemos sentido diferentes, como si fuésemos diferentes dentro de nuestra familia, tal vez así es….