lunes, 10 de marzo de 2014

CARATULAS BORDES DE COLORES



 




A mis amigos lectores, quiero recortarles algunas técnicas para iniciar un buen día:
Luego del riguroso aseo personal, es importante hacer ejercicios de estiramiento, levantar los brazos, estirarnos y proponernos tener un día exitoso, dar gracias por estar vivos, por todas las cosas buenas que tenemos, por nuestros familiares y amigos.
Se dice: Pide y se te dará, así que es un buen momento para pedir al Universo que derrame bendiciones en nuestra vida.
Nunca inicies el día enojado, cada día es valioso,  no lo desperdicies, aprovecha para aprender algo nuevo, y sobre todo encuéntrate a ti mismo, que no te importe lo que los demás digan, que nadie frene tus sueños, sigue tus instintos, lo que te dice el corazón y  trata de ser feliz, sin lastimar a nadie.
A colación creo que este cuentito viene muy a relación; así que lo dejo para que lo recuerdes.
Hace muchos años vivía un rey que era comedido en todo excepto en una cosa: se preocupaba mucho por su vestuario. Un día escuchó a dos charlatanes llamados Guido y Luigi Farabutto decir que podían fabricar la tela más suave y delicada que pudiera imaginar. Esta prenda, añadieron, tenía la especial capacidad de ser invisible para cualquier estúpido o incapaz para su cargo. Por supuesto, no había prenda alguna sino que los pícaros hacían lucir que trabajaban en la ropa, pero estos se quedaban con los ricos materiales que solicitaban para tal fin.
Sintiéndose algo nervioso acerca de si él mismo sería capaz de ver la prenda o no, el emperador envió primero a dos de sus hombres de confianza a verlo. Evidentemente, ninguno de los dos admitieron que eran incapaces de ver la prenda y comenzaron a alabar a la misma. Toda la ciudad había oído hablar del fabuloso traje y estaba deseando comprobar cuán estúpido era su vecino.
Los estafadores hicieron como que le ayudaban a ponerse la inexistente prenda y el emperador salió con ella en un desfile sin admitir que era demasiado inepto o estúpido como para poder verla.
Toda la gente del pueblo alabó enfáticamente el traje temerosos de que sus vecinos se dieran cuenta de que no podían verlo, hasta que un niño dijo:
«¡Pero si va desnudo!»
La gente empezó a cuchichear la frase hasta que toda la multitud gritó que el emperador iba desnudo. El emperador lo escuchó y supo que tenían razón, pero levantó la cabeza y terminó el desfile.

Si ya cometiste un error, solo levanta la cabeza, sonríe y sigue adelante,  de los errores se aprende, así que ánimos!!

 Axul